martes, 13 de diciembre de 2011

viernes, 9 de diciembre de 2011

Crêpes


Estos crêpes los hice el martes pasado. Estaban deliciosos!
Ingredientes para muuuchas personas:
-3 huevos
-4 vasos de leche
-2 vasos de harina ( yo usé harina especial traída de Francia, aunque también se puede usar una harina cualquiera)
-Un poco mantequilla (Se les puede echar en la masa)
-Si se van a hacer dulces, se le puede echar un poco de azúcar en la masa.
Batir los huevos y echar alternativamente un poco de harina y un poco de leche. Remover todo muy bien, si quedan grumos, pasar por la batidora. En una sartén antiadherente ya calentada, poner un poco de mantequilla. Con un cazo, echar la masa y extender bien, que se quede un crêpe fino. El primer crêpe que sale, se tira. Los crêpes se pueden hacer en dulce o salado. El de la foto es en dulce y lleva: caramelo, chocolate blanco y fideitos de chocolate negro. Otra manera muy rica de comerlos es con mantequilla y azúcar, de esta forma, es la tradicional de la Bretaña, una región de Francia. Para comerlos en salado, están muy ricos con jamón york y queso. Puedes echarles cualquier cosa que se te ocurra o tengas por casa.

miércoles, 7 de diciembre de 2011


Esta carpeta fue un regalo para mi prima Carmen por su cumple. El helado de la parte de delante está relleno de algodón. La carpeta está forrad entera de fieltro y las cositas también son de fieltro.

martes, 6 de diciembre de 2011

Magdalenas con glasa

Estas magdalenas la he hecho hoy para una comida familiar con los Ballesteros. La masa de las magdalenas es la misma que la del bizcocho de chocolate solo que no llevan cacao en polvo y les puse chocolate en trocitos por encima. La glasa que llevan es una pasta que compré en el Lidl pero también se puede hacer de forma casera. Eran un poco de experimento, pero han salido muy buenas.

Este cuadro lo pinté el año pasado. El original fue pintado por Monet. Por el flash de la cámara no se ve bien, pero sin flash se veía peor. 

lunes, 5 de diciembre de 2011

Aterradora soledad


Un estruendoso ruido se escuchó fuera, parecía como si algo se hubiese roto. Ana se levantó y miró a su alrededor. Nada. Algo intranquila, siguió revisando su correo. De nuevo ese ruido. Esta vez no se molestó en mirar. Estaba demasiado ocupada leyendo     e-mails. Decidió acostarse. Cuando se levantó, parecía como si hubiese dormido una eternidad. No se preocupó por la hora, era fin de semana. Fue a la cocina a desayunar.
-¡Mamá! ¿Quedan cereales para desayunar?- Nadie le contestó. Habrá ido al supermercado con Roberto y papá. Pensó. Miró en la despensa y encontró unos cereales. Estaban revenidos pero no le dio importancia y los devoró con ansia, estaba hambrienta. Miró la hora, ¡Las cinco de la tarde! ¿Cómo era posible? Cogió su móvil y llamó a mamá. Sonó en el dormitorio de sus padres. Llamó a papá, también sonó en el dormitorio.
-Roberto siempre lleva el móvil encima- Pensó. Ahora sonó en el salón.- Qué raro, llamaré a Flora a ver si sabe algo.- Tampoco lo cogió. Llamó a todos los números de teléfonos que tenía guardados en su móvil, nadie. Estaba aterrada. ¿Qué pasaba? Un rato después se acordó de lo que había ocurrido antes de dormir. Ese sonido escandaloso que escuchó, seguro que tenía algo que ver. Salió a la calle. Nadie. Las tiendas cerradas, las aceras vacías, los coches aparcados, no se veía un alma. Se echó a llorar. ¿Era la última persona del mundo? Estaba angustiada, un sudor frío corría por su frente. Decidió ir a casa. Se tumbó en la cama y lloró hasta agotarse.
- ¡Ana! ¡Venga, despiértate que es tarde!- Un voz conocida, la de su madre. Se alegró mucho al escucharla.- ¡te has tirado durmiendo todo el día! ¡Ni siquiera te despertaste con el sonido los cristales rotos!

domingo, 4 de diciembre de 2011

Esta tarta la hicimos el fin de semana pasado mi madre y yo. Yo hice el bizcocho y mi madre la nata y demás. Nos salió riquísima. En la nata le pusimos colorantes, por eso se ve tan colorida. También le pusimos por encima unas perlitas plateadas y doradas. Si queréis la receta del bizcocho es la receta del bizcocho de yogur de toda la vida. Aquí os la pongo:
-3 huevos
-1 yogur natural o de limón
-1/2* vaso de aceite de girasol
-1/2 vaso de mantequilla derretida
-2 vasos de azúcar
-2 vasos y 1/2 de harina
-1/2 vaso de cacao
-1 sobre de levadura
*Los vasos que usamos como medida son vasos de yogur
Se van incorporando los ingredientes y removiendo en el orden que los he puesto. El bizcocho también se puede hacer sin el cacao y sustituyendo el 1/2 vaso de cacao por harina. Se echa en un molde mediano-pequeño y el horno debe estar precalentado a 180ºC antes de intruducir el bizcocho. Una vez introducido el bizcocho en el horno, debe estar unos 10 min puesto arriba y abajo, y una vez pasados esos 10 min poner solo por abajo, en total debe de estar 30 min en el horno. Es preferible poner el horno sin aire porque aunque con aire el tiempo se reduce, el bizcocho sale reseco. Si queréis le podéis poner azúcar glas por encima o si lo preferís le podéis echar azúcar y algunos frutos secos antes de meterlo en el horno.

Mi carpeta(:


Esta es una carpeta que me hice hace tiempo con fieltro. En la foto no se aprecia muy bien porque la tengo forrada para que no se estropee. He hecho tres distintas, ya iré subiendo fotos.

Verdes y rosas

Elisa se sumergía plácidamente en la lectura, tumbada en su mullida cama rosa, alumbrada por esa tenue luz de su lamparita de noche colocada justo al lado izquierdo.
Leía todas las noches, invocada por ese libro, llamada por esa historia, aquella niña, la que cantaba bajo la lluvia, saltaba sobre los charcos, gritaba al vacío y hacía todas aquellas locuras con las que Elisa soñaba.
Iba en avión, con sus viejas botas de agua verdes y rosas, encaminada hacia una nueva aventura. Un nuevo país para conocer, una nueva ilusión para vivir. En el aeropuerto la esperaba su tía, aquella de la que siempre había escuchado hablar pero no había visto nunca. La reconoció enseguida, estaba harta de ver fotos de ella por toda la casa de la abuela.
La casa de la tía estaba situada cerca de un parque lleno de niños con los que podía jugar. Después de ver toda la casa y comer algo, le pidió permiso a la tía para ir al parque, estaba deseosa de explorar aquel nuevo territorio que desconocía.
Empezó a cantar, a cantar muy alto, tanto, que todos los niños empezaron a mirarla.
Elisa escuchó un ruido fuera, le interrumpió su lectura. Por el pequeño caminito de al lado de su casa había una niña, cantaba muy alto y llevaba unas preciosas botas de agua verdes y rosas.

sábado, 3 de diciembre de 2011

El almendro

Este es un cuadro que pinté hace unos años, está basado en el de El amendro de Van Gogh. Ya iré subiendo fotos de otros cuadros míos a óleo.

Penumbra

(Concurso contra la violencia de género año 2010)
En la oscuridad, acurrucada, tu sonrisa se ha perdido, tus lágrimas la expulsaron, la ahuyentaron. Un pequeño rayo de luz te ilumina, te levantas y piensas en lo ocurrido. Te miras al espejo, con miedo, terror. Tus cicatrices se van cerrando. Sientes como tu cuerpo se eleva, volando hacia lo más alto. La cara te devuelve tu sonrisa. De repente te despiertas, descubres que sigues ahí, junto a él, en la misma cama, en este mundo tan odioso. Sientes que el sol te alumbra, va iluminando el caos de tu habitación: la ropa tirada, la silla destrozada, la puerta entreabierta...

Una bola de algodón dulce

De pequeña, a menudo solía ir al campo con mi familia y siempre me gustaba tumbarme en la hierba y mirar al cielo a contemplar las nubes e imaginarme formas que, para una persona de mi edad actual o superior, es imposible de imaginar.
Me encantaba el olor de la hierba, el frescor de los árboles a mi alrededor, el cielo... en fin, todo eso hacía que mi imaginación corriese a toda velocidad.
Una tarde de otoño, estaba yo en un pequeño caserío situado a las afueras del pueblo contemplando las nubes. Aquello estaba rodeado de unos esbeltos y fragantes eucaliptos y un agradable airecillo corría a mi alrededor. De pronto vi una nube con una forma muy singular; dependiendo del ángulo en la que la mirase, me parecía una cosa u otra. Si me ponía de pie, le veía forma de un feroz oso, si la miraba tumbada, era una hermosa bailarina danzando al son del viento. De repente, perdí de vista a la nube. Me puse como una loca a buscarla por el cielo, pero no la divisaba, cuando inesperadamente me la encuentro delante de mí, entre aquellos árboles y tan cerca de la superficie. Me hizo una especie de gesto, como diciéndome que subiera en ella. No me lo podía creer, desde siempre había soñado con poder subir a una nube y en aquel momento lo tenía delante de mis ojos. Sin pensármelo dos segundos subí a ella y me ascendió a lo más elevado del cielo, donde los altos edificios perecen diminutas hormigas y las personas ni siquiera se distinguen.
Reclinada en ella, podía notar que era muy esponjosa y suave, parecía una enorme bola de algodón dulce, me parecía incluso que olía a azúcar caliente. En el camino nos encontramos a una bandada de pájaros que decidió seguirnos en nuestro paseo vespertino durante unos minutos.
Pude contemplar la desembocadura de un pequeño riachuelo cercano, los grandes barrancos parecían surcos que había trazado un arado. Entre tanto barullo pude distinguir el polideportivo municipal y poco a poco notaba que la enorme bandera que ondeaba , iba desapareciendo muy lentamente, cada vez más pequeña, hasta hacerse casi imperceptible.
El viento nos arrastraba y noté como íbamos descendiendo lentamente, hasta que, sin saber cómo, sentí una enorme sacudida y me caí. Aterricé sobre un monte no muy lejano. Solo me hice unos rasguños pero sentí unos ligeros mareos. Anochecía y estaba muy asustada, no sabía como iba a salir de aquello y la nube había seguido su camino sin mí. Empecé a llorar sin consuelo, no sabía cómo reaccionar y lo más importante, cómo les iba a explicar a mis padres el tiempo ausente. Me tumbé en la hierba porque me sentía aturdida y confundida, pensé que allí podía planificar mejor mi regreso. Repentinamente, escuché una voz femenina, me puse muy contenta, ¡Era la voz de mi hermana! Me incorporé y todo el paisaje de mi alrededor me resultaba conocido y es que seguía en la misma pradera en la que todo había empezado.
No comenté nada de lo sucedido porque supuse que nadie me creería y pensé que todo había sido fruto de una pequeña siesta o que la imaginación me había jugado una pasada, aunque a la mañana siguiente, con la luz del día, descubrí aquellos rasguños en mis brazos y piernas y el olorcito a azúcar tostada aún seguía en mi olfato. Eso me recordó al maravilloso paseo de la tarde anterior.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Aquí pongo un microrrelato presentado a un concurso contra la violencia de género:
Para ti, mi gran amor :
Te escribo esta nota a modo de despedida. Aunque tu no lo hayas notado, ya no soy la misma. No soy esa chica a la que conocistes, me he cansado. He cambiado y me he dado cuenta que era tu marioneta. Me manejabas a tu gusto, y conseguistes que fuese esa mujer que tú querías: sin familia, sin amigos, sin trabajo, vivía por y para ti. Tus palabras, tus insultos, tus amenazas...,  impactaban en mí como balas. Ahora he decidido pasar pagina, he abierto un nuevo camino en mi vida.

Yo

Soy Irene Ballesteros Doménech y estudio 3º de ESO en el IES Antonio Gala de Palma del Río. Me gusta escribir, cocinar, leer, ecribir, la música, mi clarinete... También me gustan las manualidades y hago algunas cosas con fieltro. Aquí colgaré alguno de los relatos que escribo, recetas de los dulces que hago, algunas fotos de mis cosas de fieltro y todo lo que se me ocurra. Por cierto, soy aficionada a presentarme a todo tipo de concursos desde literarios a matemáticos.