miércoles, 29 de febrero de 2012

Una oferta de trabajo (Ganador II Concurso Somos Iguales)

Alba siempre había deseado trabajar según sus estudios universitarios, pero hasta ahora, la crisis no se lo había permitido. Navegando por Internet había encontrado una oferta de trabajo en la que buscaban ingeniero mecánico. No sabía exactamente para qué tipo de trabajo era, pero solo la idea de pensar que podría utilizar por fin sus estudios le entusiasmaba mucho. Con el tema de la crisis, apenas había conseguido trabajos y lo poco que obtuvo era temporal. Alba, muy contenta, hizo su curriculum, lo revisó y lo imprimió posteriormente. Según leyó en la oferta de trabajo la empresa se encontraba por las afueras de Sevilla. Mañana por la mañana cogería su coche y se pondría en camino para llevar su curriculum. Se despertó muy entusiasmada y se arregló con la mejor ropa que había en su armario, fuese como fuese, tenía que conseguir ese empleo.
Llegó muy temprano a Sevilla aunque le costó un poco encontrar la empresa porque no tenía mucha información sobre ella, solo el nombre, APRENSA. El edificio principal, era bastante grande y moderno, toda la pared frontal estaba cubierta por grandes cristaleras. El interior era todavía más impresionante; en el recibidor había dos enormes plantas exóticas, muy verdes y unas grandes flores rosas le daban un toque de color a aquella habitación blanca. Al fondo, había una mesa y una recepcionista con cara de simpática. En aquel recibidor había también unos sofás que parecía muy cómodos y con pinta de ser caros.  En esos sofás había algunas personas sentadas, la mayoría hombres. Alba suspiró y se acercó a la recepcionista.
-¡Buenos días! Venía a...- No le dio tiempo a terminar la frase cuando la chica le interrumpió.
-A entregar su curriculum vitae…
-Sí, era eso precisamente, encontré la oferta de trabajo por Internet.
- Dígame sus datos, siéntese y espere a que la nombren.
Alba estaba muy nerviosa. Poco a poco, fueron nombrando a todas las personas que había en la sala, al tiempo que llegaban algunos hombres más.
 Al fin, llegó su turno. Un chico muy agradable la derivó a una sala en la que había un hombre con traje de chaqueta y corbata, parecía ser el director de la empresa o alguien con un cargo importante.
-Pase señorita- dijo con una voz grave, quizás demasiado, incluso podía llegar a intimidar.- Soy el director de recursos humanos de esta empresa, encantado.
-Igualmente – dijo con timidez
-¿Dónde encontró la oferta de trabajo?
-La encontré por Internet ayer mismo y decidí venir lo antes posible.
-¿Y leyó bien el anuncio?- Dijo con un tono algo burlón.
-Sí… Bueno, no había mucha información, ¿Hay algún requisito que no cumplo o algo incorrecto…?
-En general todo está muy bien, tienes la titulación académica necesaria, todo correcto. Solo hay un pequeño inconveniente, en el anuncio decía “se busca ingeniero”-remarcando la palabra ingeniero- hombre –dijo para finalizar.
-Yo pensé que…
-Yo pensé, yo pensé…- dijo interrumpiendo bruscamente- ¿No te das cuenta que en este trabajo no es apropiado para vosotras, las mujeres? Te tendrás que manchar las manos. Necesitamos una persona con disponibilidad horaria y movilidad geográfica, y no valen excusas de “que mi hijo está enfermo” ni nada por el estilo. Luego se nos plantea el problema de la baja por maternidad. Esto nos supondría una pérdida de dinero esos meses en los que la mujer está ausente. Además, no creo que a ti te guste este trabajo, es muy… ¿Cómo lo diría yo…? ¡De hombres!
Alba se había quedado paralizada, ¿Cómo puede existir gente así en los tiempos que corren? No lo entendía, las mujeres son tan capaces como los hombres en todos los aspectos, todos somos iguales. Así era como la habían educado desde pequeña. Ella había estudiado ingeniería mecánica, una carrera que generalmente se consideraba masculina, pero había conseguido aprobar con uno de los mejores expedientes de su promoción, por encima de muchos hombres. Ahora se encontraba en aquella situación; impotente. Así era como se sentía Alba, siempre se había considerado una mujer capaz de todo y ahora  se había propuesto conseguir aquel trabajo y tenía que demostrarle a aquel hombre que ella podía ocupar ese puesto.
Así que se armó de valor y le contestó a aquel señor.
-Soy tan capaz de hacer este trabajo como cualquier hombre, no me importa mancharme, ensuciarme las manos, llenarme de grasa… ¡Me da igual! Lo único que pretendo es conseguir este empleo que es lo que me gusta, y demostrarle que las mujeres somos capaces de hacer este trabajo y todo aquello que nos propongamos.
Con estas palabras, ese hombre se quedó perplejo. Alba, muy satisfecha de sí misma, salió de la habitación sin volver a mediar palabra con el director de recursos humanos. Al salir, se encontró con varias personas que seguramente también esperaban para la entrevista de trabajo.
 No estaba segura si la llamarían para el empleo, pero tenía bastante claro que había hecho pensar a ese señor. A los pocos días, un número extraño llamaba a su móvil. Le hablaba una voz femenina que le resultaba familiar, era la recepcionista de la empresa.
-Buenos días, ¿Alba?
-Sí, soy yo.
-Le paso con el señor González.
-¿Alba Morales? Soy el director de recursos humanos de APRENSA, quería hablar con usted personalmente porque me gustaría ofrecerle un puesto en nuestro nuevo equipo de trabajo, ¿Estaría todavía dispuesta a aceptarlo?
-Lo acepto encantada.
-Eso me alegra, he de decirle también que han pasado muchas personas por nuestra empresa, tan preparados como usted, pero decidimos escogerla porque ha demostrado tener valor y con esas palabras que me dijo, me hizo recapacitar. Gracias y bienvenida. 

2 comentarios:

  1. Me parece un muy, muy buen escrito... ¡Por las mujeres! :D

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  2. Muchas gracias Ana!:) Por cierto me gustan bastante tus recetas, tienen muy buena pinta!:D

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